diumenge, 1 de març de 2009

LA FOCA MONJE

Este apartado tratará sobre la foca monje, ya que es una de las especies más significativas e importantes de las islas griegas, la mayor población de foca monje se encuentra en las recónditas cuevas de las islas, esta y más razones hacen que la especie tenga un valor especial en este territorio.
La foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus) es uno de los mamíferos marinos más amenazados. Actualmente encontramos unos 600 ejemplares en todo el globo terráqueo.
La anatomía de la foca monje (Monachus monachus)
La foca monje puede llegar a medir unos 2,5 metros y alcanzar un peso de 300Kg., su longevidad máxima se aproxima a los 45 años.
La anatomía y forma de su cuerpo tienen el fin de facilitar su movimiento en el agua. Los bigotes largos de su hocico trabajan como un sensor, no tiene oídos externos, ya que las pequeñas aberturas situadas en la cabeza son su audición.
La piel está cubierta por un pelo corto que mide aproximadamente un centímetro de largo, los colores más comunes son el negro, el marrón oscuro y gris en la espalda, el vientre suele tener un color gris claro.
Las marcas de signos de arañazos y viejas heridas en la espalda suelen ser comunes, estas últimas características ayudan al reconocimiento de los miembros de una población.
Los machos adultos son ligeramente más grandes y pesados que las hembras, los machos pueden alcanzar;2,4m de longitud y 315kg de peso, mientras que las hembras pueden alcanzar; 2,0-2,4m de longitud y unos 300kg de peso.
La crías de la foca monje suelen medir un metro de largo y pesar 15 -18 Kg. El pelo de las crías mide 1-1,5cm, en los vientres encontramos una raya blanca que diferencia los sexos, el pelo de la cría empieza a substituirse por pelo adulto sobre las 6-8 semanas.
Tanto los machos como las hembras alcanzan la madurez sexual aproximadamente entre los 5 y los 6 años, aunque algunas hembras pueden madurar hacia los 4 años.
Las crías de foca monje pueden nadar y bucear con facilidad a las dos semanas de edad. La foca monje se alimenta básicamente de peces y cefalópodos; pulpos y calamares.
Hábitat
La mayoría de las focas monje del Mediterráneo buscan refugio en cuevas de difícil acceso, a menudo a largas distancias y en acantilados determinados de las costas. Muchas de las cuevas submarinas pueden tener entradas que no son visibles desde la superficie, estas cuevas son ideales para su subsistencia. La ocupación en tales hábitats marginales se cree que es una adaptación relativamente reciente, en respuesta a las presiones humanas; la caza, la erradicación de plagas por parte de los pescadores, la urbanización costera y el turismo, etc. Se sabe que antiguamente habitaban en playas de arena y rocas del litoral.

Reproducción
Los eventos reproductivos son estacionales y pueden mostrar su mayor concentración en los meses de octubre y noviembre.
La proporción entre los sexos no difiere significativamente de 1:1.
Los nacimientos de colonias en las Islas Esporadas del Norte, Grecia, tienen un promedio de alrededor de 8 crías por año.
Su gestación tiene una duración aproximada de 9 a 11 meses.
Antes de dar a luz, las hembras suelen retirarse a zonas aisladas dentro de las cuevas, en defensa contra otros aquellos depredadores que se acerquen.

Distribución en el mundo
Antiguamente las poblaciones de focas monje vivían en todas las costas del Mar Negro, el Mediterráneo, las costas del norte de África, así como en las islas atlánticas; las Azores, las Islas Canarias, Madeira e islas del Cabo Verde.
El exterminio sistemático de la especie ha llevado a una importante disminución de la población mundial.
Su exterminio dió lugar a la desaparición total de muchos ejemplares en el Mediterráneo y el Mar Negro.
Actualmente estos animales viven en cuatro poblaciones distantes.
En las islas de Madeira, en el Atlántico, viven unos 25-35 ejemplares. Después de intensos esfuerzos para protegerlas en nombre de la gestión de las autoridades portuguesas, la población de hoy muestra signos alentadores de recuperación.
En la costa atlántica del norte de África occidental, en la península del Cabo Blanco viven alrededor de 130 sellos, este lugar es donde se encuentra el gran número de nacimientos de esta especie.
Una pequeña población (menos de 10 ejemplares) se dice que vive a lo largo de las costas de Marruecos y Argelia. Debido a la falta de importantes medidas de protección, la supervivencia de esta población es dudosa.
La población más importante se encuentra en el Mediterráneo oriental, y se estima que consta de unos 300-350 ejemplares. La mayoría de las poblaciones conocidas en esta región se encuentran en la Esporadas del Norte, en Karpathos, Kimolos, Grecia, y en las costas de la antigua Fokea en Kilikia, Turquía.
En algunos casos, la reaparición de la foca monje en las zonas de las que antes se consideraban erradicadas -sobre todo en Cerdeña, y Croacia más recientemente- puede ser debido a rezagados que llegan de las poblaciones adyacentes. Las condiciones favorables en términos de hábitat y de alimentación, se consideran posibles condicionantes para que las focas monje puedan volver a establecerse en esas zonas.
Distribución histórica y actual de la foca monje






















Distribución de la foca monje en Grecia
Las investigaciones han registrado pequeñas comunidades reproductoras en las islas del Mar Jónico (Zakynthos-Kefalonia), en el Mar Egeo, así como en la zona del Dodecaneso, centrándose en Karpathos y Kasos. Al realizar las estimaciones más precisas sobre la distribución de la foca monje en el archipiélago griego, se asigna la apariencia y la observación de los precintos en toda Grecia, ya sea a través de la Red de Información y de rescate de la Foca Monje (RINT), o a través de la investigación y el seguimiento de las poblaciones locales en diversas islas. Los bancos de peces en general suelen situarse sobre los territorios próximos a la costa, con un límite de 200 metros de profundidad, la profundidad a la que puede bucear la foca monje. Sin embargo, las comunidades de esta especie no muestran una especial capacidad para moverse y navegar en mar abierto, algo que facilita su difusión y la migración en todas las islas.



















Amenazas
La situación actual de esta especie es alarmante, existe una rápida disminución de sus ejemplares. Años atrás, un grupo de científicos se reunieron en Rodas(1978) para intentar poner freno a esta problemática, elaboraron una lista completa de las amenazas a las que se enfrentaba la foca monje, a la vez también se elaboró una serie de medidas para luchar contra estas amenazas.
La importancia o intensidad de las amenazas puede variar según la región, en el consenso la opinión científica sostuvo que los siguientes factores -que a menudo se relacionan entre ellos- constituyen una grave intimidación para la supervivencia de la especie, estas causas son las siguientes:
• La pérdida de hábitat y el deterioro (incluido el aumento de la mortalidad causada por la cría de las crías en lugares inadecuados).
• La matanza deliberada (en su mayoría por pescadores).
• La muerte accidental a través del enredo en las redes de pesca.
• La falta de alimentos y la deplorable condición física como consecuencia de la acusada pesca.
• La falta de coordinación internacional y la financiación de la conservación y gestión de acciones (Comisión de Mamíferos Marinos)
• Las enfermedades por epidemias, los derrumbamientos de cuevas, los derrames de petróleo, la proliferación de algas tóxicas o de otros eventos estocásticos.
• La contaminación.
• La depresión como resultado de una reducción de la fecundidad y de la supervivencia de las crías.

Conservación
A consecuencia de la alarmante situación de la sobrevivencia de la foca monje los científicos, conservacionistas y representantes gubernamentales de 22 países se reunieron en Rodas en 1978 para identificar las amenazas y las prioridades para la adopción de medidas correctivas. La conferencia elaboró una serie de medidas para luchar contra las amenazas citadas anteriormente.
Las prioridades incluyen:
• Una eficaz coordinación internacional de las actividades de conservación de la foca monje.
• Una aplicación efectiva de la legislación que prohíbe el asesinato y el acoso directo a la foca monje, y las acciones del gobierno para fomentar la convivencia entre pescadores y focas.
• Una benigna investigación científica para identificar y controlar el hábitat de la foca monje en las áreas.
• El establecimiento de una red de reservas y áreas protegidas.
• Una educación y programas de sensibilización pública.
• Un Rescate y rehabilitación de los ejemplares heridos, huérfanos y desamparados.
• Numerosas reuniones a seguir en la estela de la Conferencia de Rodas, pero todas con directo objetivo a las prioridades de conservación.
La incapacidad para traducir las recomendaciones, prioridades y obligaciones de los tratados internacionales, incluso en la adopción de medidas eficaces, son los factores más hablados en la persistencia de un problema general y que afectan a la conservación de la foca monje.
La potencia de las fuerzas económicas organizadas en contra de la foca monje (turismo, pesca, desarrollo costero), junto con las deficiencias crónicas en la financiación, tanto del Estado, como del sector privado, sólo han servido para socavar los esfuerzos de conservación.
Los avances en la conservación de la especie y su hábitat han sido, en general, desiguales y lentos.
Se debe alcanzar una amplia campaña de información en todo el Mediterráneo, para sensibilizar a la opinión pública de la drástica situación de la foca monje y movilizar un apoyo político y financiero para las medidas urgentes necesarias.
La foca monje debe ser adoptada como el símbolo de la conservación del Mediterráneo. Organizaciones no gubernamentales, investigadores, gobiernos y organismos internacionales deben coordinar sus actividades de información para un mayor impacto posible en esta conservación. El enfoque holístico que ello implica y las soluciones integradas que necesariamente se derivan de ello, también han seguido siendo difíciles de alcanzar.
A pesar de un potencial significativo, no ha habido importantes esfuerzos para extraer a los habitantes de las costas en el proceso de conservación.
Las autoridades de gestión no poseen los recursos ni el personal calificado para poder desarrollar las oportunidades económicas alternativas que en última instancia, contribuirían a hacer viables las zonas marinas protegidas a largo plazo. A pesar del fomento de la coexistencia entre las focas y los pescadores a través de ayudas directas, la asistencia de la comunidad y la participación en los regímenes de supervisión o de gestión, la MPA sigue lejos de ser generalizada, si bien tales medidas han desempeñado un papel significativo en Turquía y Mauritania.

Fotografías de un ejemplar de foca monje encontrado por los investigadores del CSIC (CEAB) en una pequeña isla de la bahía: Sedir Adasi, Turquía. Su nombre es Badem (almendra en turco).





























Fuente del texto y las imágenes:
http://www.mom.gr/
http://www.monachusguardian.org/

http://marenostrum.org/vidamarina/animalia/mamiferos/pinnipedia/foca/pelaje1.jpg
Las fotografías del ejemplar de foca monje (Badem) han sido realizadas por el grupo de investigadores pertenecientes al CSIC (CEAB), en la expedición de muestreo en Turquía e Islas Griegas, 2008.

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